Una historia de gratitud, impacto y
humanidad.
Hace más de 35 años que nos conocimos y descubrimos que compartimos los
mismos valores y la misma
forma de ver la vida. Nos enamoramos y decidimos recorrer este camino juntos. Con el tiempo,
nuestros sueños, que al principio eran individuales, se transformaron en sueños compartidos.
Queríamos formar una buena familia, vivir con libertad, viajar y descubrir el mundo, y también
poder ayudar a los demás en la medida de nuestras posibilidades: a veces con apoyo económico,
otras con un consejo, una escucha atenta o una mano tendida. Con el correr de los años fuimos
cumpliendo nuestros sueños y surgieron otros. Algunos costaron más, otros llegaron como regalos
inesperados, pero todos nos hicieron crecer.
Con ese espíritu, durante años colaboramos con decenas de organizaciones
sociales, aportando
regularmente como una forma de agradecer a la vida lo mucho que nos había dado. Pero llegó un
momento en que nuestro trabajo había bajado y tuvimos que pausar las donaciones. Fue duro, sí,
pero también revelador. En lugar de desanimarnos, nos detuvimos a reflexionar.
Sentados una tarde en el Jardín del Turia, en Valencia, surgió una
idea: ¿y si en lugar
de
repartir pequeñas ayudas entre muchas organizaciones, nos enfocamos en unas pocas
personas,
generando un impacto más directo, más visible, más humano?
Así nació One More Drop: un proyecto de vida, sin
fines de lucro, sin buscar
reconocimiento y sin esperar nada a cambio. El nombre refleja nuestra filosofía: cada gesto
es como una gota más, un grano de arena, que suma. Humilde, pero capaz de marcar una
diferencia para quien la recibe. Puede ser un empujón inesperado, una ayuda concreta, una
palabra en el momento justo. Un gesto que tal vez cambie un día, una semana, un año o
incluso una vida.
Todo esto con un simple deseo: que, si algún día pueden, hagan lo
mismo por alguien más. No
importa cómo. Puede ser tiempo, compañía, un consejo, una oportunidad, una palabra, una
acción. Cada uno sabrá qué dar y cuándo hacerlo.
No buscamos fama. No queremos agradecimientos. Solo sembrar algo que
crezca más allá de
nosotros. Porque creemos que el mundo mejora cuando alguien ayuda a otro, sin motivos, solo
porque puede y quiere.